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Conociendo sastrerías: Sastrería Serna

carlossuarez

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Cuando se habla de sastrería española a uno le pueden venir varios nombres a la cabeza, nombres de excelentes maestros y espectaculares sastrerías de donde salen los trajes mejor elaborados del país. Por supuesto, uno de estos nombres es el de Sastrería Serna de Agustín García.

Conociendo sastrerías: Sastrería Serna

El maestro sastre Agustín García me recibe en su sastrería en pleno corazón de Madrid, en el exquisito Barrio de Salamanca. La verdad es que me sorprendió tanto el local donde recibe a sus clientes, como el taller que tuve la oportunidad de conocer gracias a la invitación de Agustín y Lucia Serrano.

Agustín García representa la tercera generación de la Sastrería Serna. La verdad que la historia de esta emblemática sastrería madrileña es digna de mención, ya que se basó en la confianza de maestros sastres en sus aprendices. La primera generación se llamaba Sastrería Arana, de Martín Arana, en los años 50 donde fue creada. Su aprendiz, Cecilio Serna, fue aprendiendo el oficio bajo las ordenes de su maestro. Cuando Martín Arana se jubiló, D. Cecilio, quien ya era su mano derecha, heredó en negocio. El propio Agustín admite que sus inicios han sido “un poca copia de los de su maestro”.

Entró a trabajar con él desde los dieciocho años donde se le dio la oportunidad de aprender el oficio. Agustín iba para biólogo marino y a pesar de algunas ofertas de empezar como aprendiz, este las rechazó. Empezó en la sastrería como repartidor de trajes, tarea que compatibilizaba con sus estudios de biología marina. Cuenta como entre entrega y entrega se quedaba observando como trabajaban en el taller. Gracias a una pantalonera que le dijo: “tu que estas todo el día mirando, si tanto miras, es porque algo ves”, quiso empezar a aprender esta profesión. En ese momento, D. Cecilio ya tenía sucesor.

Lo que Cecilio tuvo claro con Agustín era que tenía que aprender todo el negocio desde el principio. No solo corte, prueba y afinado, sino que tenía que aprender también la costura. Entre sus compañeros, D. Cecilio estaba cometiendo un error, ya que decían que cuando aprendiese su aprendiz se iba a marchar, pero no fue así.

Para Agustín lo importante de dejar un legado, ya más que pasar la sastrería a otro sucesor es que siga existiendo el oficio de la sastrería. Para ello, este maestro sastre junto a otros profesionales del sector  crearon la Asociación Española de Sastrería (AES).

AES se ha centrado desde su comienzo en el aprendizaje. Según Agustín ganas de aprender hay, el problema está que fuera de AES hay muy pocas ganas de enseñar. Tienen claro que si se quiere seguir viviendo de la sastrería, lo importante es poner los medios para poder enseñar la profesión.

Como CEO y tesorero, Agustín junto al resto de la junta directiva de la asociación han sacado adelante el Sello de Calidad A de Sastrería Artesanal. Este sello es la única forma a nivel nacional a día de hoy de poder garantizar que la prenda que se ha encargado a una sastrería es 100% artesanal. Me cuenta como muchos sastres se dieron cuenta de que realmente el trabajo que hacían no era artesanal, ya que la falta de educación ha provocado que muchos profesionales del sector no sepan realmente categorizar lo que están vendiendo. Para el maestro sastre de Serna, existe un vacío con el que muchos juegan y realmente no describen bien lo que se elabora y como se elabora, “estamos en un punto donde hay un poco de todo”. En un futuro bastante próximo, el Certificado de Sastrería Industrial y el de Camisería verán la luz.

AES trabaja mucho la imagen de la sastrería española tanto dentro como fuera de sus fronteras. Como muchos sastres, Agustín critica que no se quiso enseñar el trabajo de sastrería y esto ha provocado grandes retrasos de a nivel internacional, comprándolo con la sastrería italiana o inglesa. “Los sastres tenemos un ego que se nos sale del pecho”, me cuenta que no hay que tener miedo a enseñar y es algo que dentro de los sastres jóvenes han sabido conseguir, que quieran enseñar su trabajo cara al público y a otros sastres. A día de hoy, me cuenta que se está haciendo una colaboración con Fabio Attanasio, conocido Instagramer y con la casa de tejidos Vitale Barberis Canonico. Muchos hablan de cómo elaboran sus diferentes prendas y se intercambiaban varios conocimientos, esto para Agustín es bastante importante. Es de la opinión que los sastres tienen que “hacer piña”.

Si por algo también es muy reconocida Serna, es también por su sastrería militar artesanal. A pesar de que solo representa un 15% de su producción, mantienen este tipo de sastrería, ya que Martín Arana empezó elaborando trajes militares, D. Cecilio lo continuo y así mismo lo hizo Agustín. Es algo que le gusta y les diferencia del resto de las sastrerías. El proceso de elaboración de un uniforme militar, dependiendo de cuál sea claro está, es mucho más complejo que uno civil. Pone como ejemplo que el uniforme de Ingeniero de Minas es uno de los más complicados que se piden, ya que el cuello va bordado al completo, tiene que ir cuadrado al milímetro.

Otra figura fundamental de esta sastrería es Lucia Serrano, que según cuenta Agustín, desde que llegó ella ha habido un gran cambio. A nivel organizativo, marketing y sastrería femenina ha hecho enormes avances. Con palabras de Lucia, desde su perspectiva el sastre es algo más que un simple comercial, es una persona con la que hablar y compartir intimidades. Admite que sí que es verdad que al principio hacerlo con una mujer no era para algunos clientes algo cómodo de compartir, pero cuenta que con ella pueden hablar de otros temas que igual con un sastre varón no podrían. La mentalidad de la mujer en la sastrería ha cambiado muchísimo, siendo Lucia un referente para muchas sastrerías.

Agustín admite que casi no se ha enterado de cómo han llegado al punto de referencia en el que están, pero Lucia Serrano desde fuera veía que una base fundamental para Agustín era la calidad del producto, ya que para él si había que hacer el traje varias veces hasta que quedase perfecto no se paraba. Por otro lado, también es muy importante para ellos la relación con el cliente. Este tenía que salir de la sastrería sabiendo que el traje que llevaba era suyo. Para Agustín es muy importante, aparte de vestir, que el cliente sepa lo que está llevando. El éxito de Sastrería Serna se basa en que el producto no puede ser cualquier cosa. Además de un uso adecuado del marketing y de las redes sociales, teniendo como base un excelente producto.

También para estos dos sastres es muy importante el salir a explorar, ya sea a ferias como la Pitti Uomo. Tienen que mostrar su trabajo y aprender de otros sastres. Agustín cuenta una anécdota de cómo Antonio Puebla, conocido sastre valenciano  que ha vestido a personalidades como Salvador Dalí, le escribió un mensaje para comentarle como él mismo hacia una parte del traje diferente al método de Agustín, ofreciendo explicárselo algún día. Es algo que en la sastrería no se había visto hasta ahora y en otras profesiones pasaba con total normalidad.

Cierro este artículo con la que para mí es la mejor frase de toda la entrevista donde deja ver que el esfuerzo de Agustín por la Sastrería Serna ha provocado que haya llegado a donde está ahora. “El poder decir que soy el maestro sastre más joven de España me pone, y el poder decir que somos la única sastrería que hace uniformes militares de forma artesanal, me encanta”.

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