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Viajes Estilo y Finanzas

LISBOA

Fernando Tomas

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Ya tienes el programa en PODCAST desde el minuto 25 Lisboa.

En tan solo una hora de vuelo desde Madrid, o desde otras ciudades españolas, nos ponemos en la acogedora ciudad de Lisboa cada día más de moda gracias a su fascinante patrimonio monumental, a sus ricas propuestas gastronómicas, a sus rincones seductores y a la amabilidad de los lisboetas. Cualquier momento del año es ideal para descubrirla o redescubrirla. ¿Nos escapamos?

La Lisboa decadente de antaño, ha dado paso a una ciudad moderna y a la vez cosmopolita. Aquí señalar que las grandes fortunas europeas y también estadounidenses, gracias a una política fiscal favorable, están invirtiendo en la compra de palacios, viviendas y hoteles de la ciudad más occidental del continente. 

Bueno, ya estamos en la bella ciudad de Lisboa nos vamos a disponer a caminar pues es paseando como mejor se conoce “la ciudad de las siete colinas” disfrutando de su historia, su gastronomía, sus gentes y su singular encanto.

Y como las cuestas no nos dan miedo, nos disponemos a recorrer las siete colinas lisboetas. Empezaremos por su casco histórico para sentir latir la verdadera esencia de la ciudad entre personas, monumentos y esos tranvías que forman parte de su colorido paisaje urbano. Hablando de tranvías nos vamos a subir a algunos de ellos para recorrer los más bellos rincones de la ciudad. Como seguro estarás pendiente de las maniobras casi imposibles que efectúa el tranvía para sortear las estrechas calles, debes también estar atento porque hay muchos rincones con gran encanto que no se te pueden escapar. 

Un tranvía llamado deseo

Deseo de subir a sus tranvías será lo que sientas cuando estés a poco metros de ellos. No hay nada más característico de Lisboa (con el permiso del fado) que sus tranvías traqueteando por sus empinadas calles, sin duda forman parte del paisaje de la ciudad.

El primer tranvía que tomaremos será el número 28, uno de los “eléctricos” – como los llaman los lisboetas – que nos llevará desde la Plaza Martin Moniz y el Cementerio de Prazeres y que atraviesa los populares barrios de Graça y Alfama, y también los elegantes distritos de Chiado y Campo de Ourique.

Durante el recorrido hay una serie de paradas imprescindibles como la del Mirador de Santa Luzia desde donde contemplar una fantástica panorámica del Río Tajo y de las tejados de la colorida ciudad. Al alcanzar el Barrio deAlfama, el único que curiosamente sobrevivió al terremoto del año 1755 a pesar de ser el más antiguo. Aconsejamos bajarte del tranvía para pasear por él y visitar el Castillo de San Jorge desde donde podrás contemplar las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Pasear por las callejuelas medievales y árabes de Alfama, entre ropa tendida como si fueran estandartes, bares y tiendas que parecen haberse detenido en el tiempo es toda una experiencia. No debes perderte la Casa de los Bicos que es una auténtica curiosidad arquitectónica con su fachada decorada con 1.125 piedras con forma de diamantes.

Otro tranvía imprescindible es el número 15 que nos llevará al Barrio de Belem, y aunque no es un tranvía con el encanto decadente de los antiguos tranvías como el número 28, es un tranvía moderno que realiza un recorrido turístico muy interesante. Aconsejamos coger el 15 en la Praça do Comercio, una de las plazas más bellas y grande de Europa con una gran vista al estuario del Río Tajo, para después de un recorrido de algo más de 6 kilómetros alcanzar el popular Barrio de Belem en el que  debemos  visitar algunos de los monumentos más emblemáticos de Lisboa. 

Empezaremos por la Torre de Belém, símbolo de la ciudad, situada en la desembocadura del Tajo y declarada Patrimonio de la Humanidad. Es una antigua construcción militar de estilo manuelino que tuvo especial protagonismo en la Era de los Descubrimientos, ya que sirvió como fortaleza y como puerto desde donde partían los exploradores, más tarde hizo las funciones de prisión y de faro. Cercano a la Torre de Belém se encuentra el impresionante Monasterio de los Jerónimos – Patrimonio de la Humanidad – y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura manuelina. Se construyó bajo el mandato del rey Manuel I para conmemorar el regreso del descubridor Vasco de Gama de las Indias. Y si visitas Belém a la hora del almuerzo recomendamos comer en alguno de sus típicos restaurantes.

Belém es lugar donde está más que presente el legado de los más célebres descubridores portugueses y, por eso, debes ponerte en “modo descubridor” para ir a descubrir uno de los secretos más dulces de Lisboa: los pasteis de nata y más concretamente los de Belém. Aunque a veces hay algo de cola, el mejor lugar para comprar los “pastéis de nata” es hacerlo en la Antiga Conféitaria de Belém. Seguro que no te resistirás a comerte uno de los pasteles, o porque no dos, maridándolos con una copita de Oporto o de un potente cafetiño típico. Un consejo: ponle a los pasteles doble ración de azúcar, luego eso si hay que caminar hasta alcanzar a orillas del Tajo el Monumento a los Descubrimientos, construido en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante, Infante de Portugal que logró el monopolio de las exploraciones por las costas africanas e islas del océano Atlántico.

Si todavía tienes ánimo de seguir caminando, siguiendo el paseo de la ribera del Tajo, llegarás al MAAT, Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología, un singular edificio en blanco purísimo de sinuosas formas donde el techo parte del suelo y se eleva en una suave pendiente hasta 14 metros de altura. No dejes de subir a su techo cerámico y pasear por él para sentirte un descubridor de tendencias. Y si eres amante del arte contemporáneo no dejes de visitar las exposiciones que alberga en su interior, solamente ver la arquitectura del interior del edificio merece la pena.

Algo más de historia

Lisboa está marcada por ser la ciudad donde desemboca el río más grande de la península ibérica, el Tajo, el puente de Vasco de Gama es testigo del encuentro del mar y el río.

Desde Lisboa partieron muchas de las expediciones a África y América, y fue la capital de la esclavitud europea. Lisboa floreció en Europa como una de las ciudades con más actividad y fue propuesta incluso como capital del reino en el reinado de Felipe II. El año 1755 marca el devenir de la capital portuguesa, un terremoto destruyó casi por completo la ciudad, muriendo más de 100.000 personas. La Lisboa medieval prácticamente desapareció, y bajo la dirección del Marqués de Pombal se construye la Lisboa que hoy conocemos. 

Lisboa es una ciudad para recorrer a pie, siempre con ayuda del tranvía, que nos facilitará llegar a la parte de alta de cada colina disfrutando de vistas únicas, como también lo hacen los funiculares o ascensores (elevadores como lo llaman los lisboetas). El más conocido es el Elevador de Santa Justa que une los barrios de la Baixa con el de Chiado. Construido entre los años 1900 y 1902 tiene una altura de 45 metros y con decoración de estilo neogótico. Otro elevador, quizás con más encanto pues tiene forma de tranvía, es el Ascensor da Bica cuyo recorrido corto – 200 metros – está lleno de encanto mientras sube lentamente entre las viejas casas de la empinada Rúa da Bica hasta alcanzar el Barrio Alto donde al bajarnos del ascensor podemos dirigirnos al Mirador de Santa Catarina, con más ambiente joven, donde se concentran lisboetas y viajeros para sentarse en su césped o tomar algo en sus bares cercanos mientras se contemplan buenas panorámicas de la ciudad.

¿Salado o Dulce?, bacalhau o pastéis de nata

¿Mejor las dos cosas no? Disfrutar de un rico bacalao y finalizar la comida con los típicos pastéis de nata acompañados con un delicioso vino de Oporto o una ´bica´, un café corto muy concentrado que los portugueses idolatran.

La cocina lisboeta es rica y muy variada. Cerdo, pescado y marisco son la base de la cocina portuguesa y que están muy presentes en los platos que describiremos a continuación.

El bacalao «bacalhau” es el protagonista estrella, se cocina en una inmensa variedad de platos. Lo podemos tomar a la plancha, en salsa, en croquetas, cremas… Los «pastéis de bacalhau» son croquetas de bacalao salado que se pueden tomar frías o calientes. El «bacalhau à gomes de sá» es un bacalao salado con una capa de patata y cebolla que normalmente se acompaña con una guarnición de huevo y aceitunas.

Las «favas à portuguesa» es un plato típico que encontramos en Lisboa y buena parte del territorio luso que combina las habas tiernas con morcilla y costillas de cerdo troceadas.

«Frango à piri-piri», es el pollo a la barbacoa con chile que procede de las antiguas colonias portuguesas en África.

“Porco à alentejana”, que combina cerdo y almejas con pimentón, patata y cilantro. Se trata de uno de los más tradicionales platos de cerdo de la cocina portuguesa. Como indica su nombre, es una receta típica de la región del Alentejo.

También del Alentejo son las “migas à alentejana”, con el pan y el cerdo como base.

Los quesos portugueses de leche de cabra y de oveja son excepcionales, y hay muchas variedades, desde los más suaves (quesos frescos) hasta los curados con toques picantes. El más famoso es el mantecoso “Queijo da Serra” elaborado con leche de oveja. Otras variedades son el Saloio, Palhais, Alavao o el quejo fresco. Es un buen souvenir que nos podemos traer de vuelta a casa.

Y como nos gusta endulzarnos la vida, en nuestra visita a Lisboa debemos dar buena cuenta de su deliciosa pastelería con la que podremos deleitarnos a cualquier hora del día gracias a los famosos pastéis de nata. Estos dulces populares, aderezados con nata, canela y azúcar, podemos disfrutarlos en la Antiga Confeitaria de Belem(1837) pero también podemos tomarlos en otras confiterías de la ciudad como la Confitería Versalles, fundada en 1922, que está en la Avenida de la República y en cuyo interior parece haberse detenido el tiempo. Si la climatología lo permite siéntate en su terraza para contemplar el paisaje urbano y el trasiego de los lisboetas.

Otro dulce popular son las Quejadas de Sintra, tartaletas de queso con canela que se pueden degustar en Lisboa pero su origen está en la vecina localidad de Sintra. Allí, en la pastelería Piriquita las llevan elaborando con una receta antigua desde 1862.

Ya hemos hablado de la cocina lisboeta y ahora tenemos que recomendar algunos templos gastronómicos donde disfrutarla:

 Empezamos por el RESTAURANTE ELEVEN, restaurante estrella Michelin instalado en un edificio de diseño con paredes de vidrio que dejan ver lo mejor de Lisboa y que es un plus a la propia experiencia gastronómica. Abierto en 2004 en la zona alta de la ciudad corona el famoso parque de Eduardo VII, el chef Joachim Koerper ofrece una cocina creativa de gran nivel con gran fineza en la elaboración de los platos basados en productos locales de estación. Se recomienda reservar.

RESTAURANTE SOLAR DOS PRESUNTOS, abierto en 1974 en un local escondido en una calle de la Baixa lisboeta, un clásico de la cocina tradicional portuguesa donde, entre otros platos populares, se toman los mejores arroces del país, junto con pescados y mariscos. Todo un icono culinario que lleva más de 40 años conquistando paladares y que nos debes perderte en tu escapada a Lisboa.

RESTAURANTE PHARMACIA. En un espacio singular cuyo interior nos recuerda a las farmacias y consultorios médicos de antaño, por ello está dentro del edificio de la Asociación Nacional de Farmacias. En él se ofrecen fórmulas magistrales contra el hambre en un espacio único que recuerda las antiguas boticas lisboetas. No dejes de probar el cóctel “Ibuprofeno” que te sentará bien y será un buen preámbulo de una deliciosa comida que no tendrá efectos secundarios. Aperitivos y menús sorpresa para aquellos que les gusta ser sorprendidos. Justo frente al restaurante está el Mirador de Santa Catarina que hemos mencionado anteriormente.

RESTAURANTE JNcQUOI AVENIDAJe ne sáis quoi” es un lugar trendy donde los lisboetas más hedonistas acuden para ver y ser vistos, uno de los restaurantes más de moda. Está en la famosa Avenida da Liberdade con una decoración muy vanguardista y con espacios muy diferentes, desde un restaurante, bar, un gourmet deli, bodega y un espacio muy fashion dedicado a moda y complementos. Aquí también tienes un espacio donde podrás degustar o comprar los famosos macarons de Ladurée.

Y no deberemos dejar la ciudad sin antes haber disfrutado de los fados con sus lánguidos acordes cantando a la nostalgia, porque Lisboa tiene algo de triste y mucho de poeta. Aunque hay locales para acudir a ver espectáculos de fado, algunos restaurantes y hoteles lo ofrecen como final de una cena.

¿Y después de tanta comida qué tal si hacemos un poco de deporte: shopping?

A la gente viajera como nosotros hay un deporte que nos encanta: el shopping que nos encanta porque apenas hay que entrenar y la ciudad de Lisboa ofrece muchas opciones para nuestras compras.

Vamos a empezar nuestro recorrido de shopping por la Avenida da Liberdade no solo es una de las principales arterias de Lisboa, es además la calle del lujo por excelencia, en la que se concentran las grandes marcas, a semejanza de la llamada «Milla de Oro» de Madrid. Es una calle arbolada en pleno centro de la ciudad, con varios carriles para coches y amplias aceras cubiertas de la típica calzada portuguesa, que une la Plaza de Restauradores con la del Marqués de Pombal. Construida entre 1879 y 1886, está inspirada en los grandes bulevares de París, más concretamente en los Campos Elíseos.

Prada, Louis Vuitton, Burberry, Gucci, Furla, Emporio Armani, Cartier, Ermenegildo Zegna, Hugo Boss, Carolina Herrera, Trussardi, Rosa & Teixeira y Michael Kors son solo algunas de las marcas que escogieron esta calle para instalarse en carismáticos edificios de los siglos XIX y XX.

Y si te gusta dar la lata tenemos la solución

La zona Baixa de la ciudad tiene muchas tiendas donde comprar todo tipo de productos típicos o souvenirs. Destacan las tiendas de conservas de pescado envasadas en lata con decoraciones muy llamativas, latas de conservas que incluso puedes comprar personalizadas con tu fecha de nacimiento y nombre. Estas latas es un souvenir ideal para regalar a familia y amigos, por eso de dar la lata.

Shopping de vanguardia, aquí encontraras lo último

En el Barrio Alto están las tiendas más vanguardistas que salpican calles, plazas y avenidas. Hay que recorrerlas para encontrar lo último en moda, complementos y decoración.

En uno de mis paseos por esa zona de la ciudad encontré una tienda que me llamó mi atención Amazing Store, una concept store con productos muy creativos e innovadores básicamente realizados en madera, corcho y otro materiales naturales. Yo visité la tienda de la Rúa Dom Pedro V, pero también tienen otra en LX Factory. Entre los productos de la tienda destacan las gafas, lámparas, relojes, mochilas, carteras, altavoces para smartphones, etc. Además la tienda acoge un coqueto y pequeño bar para tomar una reducida oferta de productos naturales.

Otra zona ideal también para compras es Príncipe Real. Y es que más allá del Barrio Alto hay vida y es en la zona de Príncipe Real donde subirás por sus vistas, callejearas por curiosidad y verás una Lisboa diferente, la que todavía se resiste a las tiendas de “souvenirs”. Aquí nos encontramos con todo tipo de tiendas alternativas, boutiques, galerías de arte y anticuarios. Así que, sin prisas y con la única obligación de entrar a todo local que llame nuestra atención, recorre la Rúa Dom Pedro.

En nuestro deambular por sus calles, además de la tienda Amazing Store, anteriormente mencionada, nos encontramos con Lost In con un reclamo que suena a India. Tienda, restaurante y terraza con buenas vistas. Se vende ropa de seda auténtica y algodón. Embaixada es una galería de tiendas de marcas portuguesas situada en el interior del palacete Ribeiro da Cunha.

Recordaréis que en nuestro último programa dedicado a Florencia os hablamos de la gran tradición perfumista que tenía la bella ciudad toscana. Aquí, en Lisboa, también decir que hay algunas propuestas de calidad en relación a este tema. Claus Porto, en su tienda de la calle Rúa de Misericordia, 135 en pleno barrio Alto, presenta una exquisita colección de perfumes, jabones y velas con fragancias muy naturales basados en aceites esenciales.

Hace 130 años, dos alemanes afincados en la ciudad de Oporto, la primera marca de cosmética en Portugal cuya producción se basa en la elección de los mejores productos naturales y aceites esenciales provenientes de la naturaleza de Portugal. Jazmín, pino, ciprés, lavanda, cítricos, ámbar, maderas, etc y sin colorantes son la base de su éxito.

A los atractivos productos conseguidos le añadieron llamativos diseños de empaquetados con grafismos realizados a mano, estampados y tipografía según qué época, Belle Époque y Art Déco. La perfumista inglesa Lynn Harris se encargó de renovar las diferentes líneas de productos pero teniendo gran respeto por los diseños de antaño y creando nuevas cremas de mano, velas, difusores de aromas, etc. En su propuesta hoy día destacan las velas de combustión lenta y aromas deliciosos. En sus vitrinas, procedentes de la antigua farmacia, se exhiben piezas únicas provenientes del museo de la fábrica, moldes, letras, recipientes y fotos con la historia de la marca. Y si eres de los que luces barba en la planta baja de la tienda hay un salón-barbería ambientada con un gusto exquisito en donde podrán repasarte tu barba y disfrutar de los cuidados de la gama para hombre “Musgo Real”.

Por cierto, si te haces fan de los productos Claus Porto recordarte que en España se pueden comprar en El Corte Inglés.

Si nos sobra tiempo, Sintra a poco más de 30 minutos de Lisboa, es un recorrido para disfrutar de un buen deportivo, recorriendo la costa atlántica, disfrutaremos de los lugares con más encanto a poco más de 40 minutos de la capital. Un clásico como la capital portuguesa, un DB9 cabrio, sería un compañero perfecto, junto con un traje de alpaca para disfrutar del otoño y en nuestra muñeca un cronógrafo iwc portuguese haciendo honor a nuestra anfitriona, es todo lo que necesitamos para terminar este viaje de tres días de la mano de Viajes El Corte Inglés. 

Seguro que en este recorrido que hemos hecho por Lisboa nos hemos dejado algunas cosas por ver y nos parece fantásticopues ya tenemos la excusa perfecta para querer volver a completar nuestra experiencia.

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Viajar en avión es un problema para traernos excelentes vinos portugueses así que lo mejor es probarlos y beberlos en nuestras comidas y cenas en Lisboa. Vinos que recomendamos.

VINOS

1 vino blanco: Quinta dos Carvalhais Branco Especial, Sogrape, Dão

1 vino tinto: Menino António Alicante Bouschet 2012, Herdade da Malhadinha Nova, Regional Alentejano

2 vino tinto: Malhadinha 2012, Herdade da Malhadinha Nova, Alentejo

3 vino tinto: Quinta Vale D. Maria Vinha do Rio 2012, Lemos & Van Zeller, Douro

4 vino tinto: Quinta do Ribeirinho Baga Pé Franco 2010 Luis Pato, Bairrada

5 vino tinto: Terrenus Reserva Vinhas Velhass 2011 Rui Reguinga, Regional Alentejano

6 vino tinto: Procura 2012, Susana Esteban, Regional Alentejano

7 vino tinto: Antónia Adelaide Ferreira 2010 Sogrape Vinhos, Douro

8 vino tinto: Dona Maria Reserva 2009, Julio Bastos, Alentejo

Bien podría ser que Lisboa, contrario de lo que parecía,

no fuera ciudad, sino mujer, y la perdición solo amorosa,

si el restrictivo adverbio tiene cabida aquí, si no es ésa

la única y feliz perdición.

                                           (José Saramago)

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