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Viajes Estilo y Finanzas

Nueva York

Fernando Tomas

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Nueva York en Navidad

Viajar a Nueva York, en cualquier época del año, es toda una experiencia pero visitarla en Navidad es además muy emocionante. No veras panderetas, ni zambombas, ni matasuegras, aunque si algunos belenes. Aquí el protagonismo navideño es para los grandes árboles, Papá Nöel y sus renos, así como algunos tópicos más que habrás visto ciento de veces en películas y series. Vamos a descubrirla de la mano de Viajes El Corte Inglés.

En Nueva York el inicio de la Navidad viene marcado por el encendido del gran árbol del Rockefeller Center y, a sus pies, su famosa pista de patinaje (The Rink) que preside con majestuosidad la emblemática estatua dorada dedicada a Prometheus, el titán de la mitología griega. Si te apetece patinar ármate de paciencia porque deberás sufrir largas colas y porque en el entorno, a ciertas horas, no cabe ni un alfiler. Una opción, si estás dispuesto a pagar un poco más por patinar es comprar entradas VIP, con las que te saltas la espera. Aprovecha entonces para visitar algunas de las famosas tiendas que hay en el entorno de la pista y muchas de ellas verdaderos paraísos para los niños: Lego StoreNintendo Store, la tienda de muñecas American Girl y FAO Schwarz la juguetería que se hizo aún más famosa en la película Big protagonizada por el actor Tom Hanks.

Pero si quieres escapar de la aglomeración de esta zona en torno al Rockefeller Center, hay otros muchos lugares para ver fantásticos árboles navideños y pistas de patinaje sobre hielo. Vamos a empezar por los árboles y para ello nada mejor que dirigirnos hacia el Lincoln Center, la ópera de New York, y ver el espectacular árbol que ponen ante su fachada principal, aunque una vez allí lo mejor será visitar el mercadillo navideño que se forma en diferentes puestos callejeros entre la plaza Columbus Circle y la calle 70.

No todos los grandes árboles de Navidad están en plena calle sino que algunos de ellos se abrigan del gélido ambiente y afloran en el interior de algunos edificios como sucede en el Metropolitan Museum o el Museo de Historia Natural. Y con las pistas de patinaje sobre hielo sucede exactamente lo mismo pues, además de la tan concurrida del Rockefeller Center, hay otras muchas. Así que abrígate con una buena prenda de abrigo, guantes, bufanda y gorro pues vamos a ir en busca de algunas de estas pistas. Comenzamos con la que a mi más me gusta, ya que además de estar situada en uno de mis rincones favoritos de la ciudad, tiene un ambiente más auténtico. Me refiero a la pista del Bryant Park, en la parte posterior del edificio de la Biblioteca de New York, una pista de mayor tamaño que la del Rockefeller y con un ambiente navideño mucho más real gracias al mercadillo navideño que la rodea. Patinar en esta pista es gratuito, eso si tendrás que alquilar los patines.

Hay otras pistas que tienen también mucho atractivo como sucede con las dos pistas que alberga Central Park y desde las que se pueden observar las mejores vistas del skyline neoyorkino. Algo más retirado de pleno centro de Manhattan encontramos la pista de hielo del Pier 17 a los pies del Puente de Brooklyn también con unas fantásticas panorámicas del distrito financiero.

Antes de visitar o comprar en las tiendas de las grandes firmas que proliferan por todo Manhattan, el Soho, Chelsea,… nos vamos a dedicar a una actividad tan navideña como es visitar los típicos mercadillos y mercados navideños como los que encontrarás en la popular Union Square, Bryant Park, o el de Columbus Circle a las puertas de Central Park. En cualquiera de estos mercadillos, mientras disfrutas de un apetecible chocolate o café caliente, podrás hacer divertidas compras e incluso comprar algún que otro adorno navideño para poner en el árbol de tu casa la próxima Navidad.

Llegado a este punto quiero recomendar a nuestros oyentes el, para mi, mejor lugar para comprar adornos navideños ya sea para el árbol o decorar la casa. Me refiero a la tienda Christmas Cottage en la que abierta durante todo el año puedes comprar todo tipo de adornos navideños a cual más originales. Está situada en el número 871 de la Séptima Avenida con la calle 56 West, muy cerca de Central Park. 

¿Y si nos vamos de tiendas, mejor dicho de escaparates?

Uno de los planes navideños más divertidos que podemos llevar a cabo en Nueva York es visitar algunos de sus espectaculares escaparates. ¡Pues entonces nos vamos de escaparates!

Bien abrigados nos echamos a la calle dispuestos a descubrir escaparates que son verdaderas obras de arte donde la delicadeza, los elementos decorativos, la música y las luces se fusionan para llegar a emocionarnos cuando los contemplamos.

Vamos a empezar por los escaparates de los almacenes Bergdorf Goodman, emporio del lujo que se refleja en sus escaparates situado en el número 754 de la Quinta Avenida, los más espectaculares y sorprendentes de la ciudad y en los que puedes pasarte alguna que otra hora tratando de encontrar los detalles más sorprendentes. Yo, cuando viajo a Nueva York en Navidad mi primera visita, nada más dejar las maletas en el hotel, son los escaparates del Bergdorf Goodman.

Otro icono de Nueva York es la tienda Tiffany & Co que, con unos escaparates muy pequeños, siempre nos hacen sentir la Navidad de una forma más intimista y a veces incluso onírica. Además, la iluminación de su fachada siempre sorprende.

Y hablando de fachadas, sin duda la del edificio de los almacenes Saks Fifth Avenue, siempre nos enamora mientras la contemplamos embelesados (nunca se me olvidará la cara de mi hija emocionada a pesar de sus 30 años) por las luces, imágenes y efectos especiales tanto de la fachada como en sus 6 escaparates. Otros escaparates espectaculares son los que podemos ver en Bloomingdale´s en cuyos ventanales podemos vivir escenas casi mágicas o también los del icono Macy´s. También merecen  mención especial la fachadas de las tiendas Cartier o Bvlgari de la Quinta Avenida  Pero en Nueva York, hoteles, restaurantes e incluso las tiendas más pequeñas y sencillas se visten de gala para celebrar la Navidad. Hay que reconocer que en ello los neoyorkinos son únicos.

Otra de las actividades navideñas que se pueden hacer en la ciudad es reservar un Tour de Luces para adentrarse en los barrios neoyorkinos para ver el ambiente navideño. El más sorprendente por la iluminación de las casas y jardines es el que se puede ver en el barrio italoamericano de Dyker Heights, en Brooklyn, en donde la decoración e iluminación navideña de las casas y sus jardines es sorprendente y, a veces, incluso extravagante. Se dice que muchos vecinos se llegan a gastar incluso 20.000$ en la decoración.

Las mejores vistas de Nueva York

La primera vez que viajamos a Nueva York siempre vamos mirando hacia arriba para ir descubriendo esos enormes rascacielos y edificios icónicos que tantas veces hemos visto en películas y series de televisión. Pero en Nueva York, además de sus impresionantes skylines, las mejores vistas son las que podemos ver desde sus observatorios en lo más alto de sus edificios. 

Un clásico entre los clásicos es el Empire State Building que tantas veces hemos visto en la gran pantalla, sirviendo de punto de encuentro de grandes amores o soporte de King Kong. El observatorio está actualmente renovado y, tras 4 años de espera, ha vuelto a abrir sus puertas al público para ofrecer, además de sorprendentes vistas, muchas experiencias interactivas relacionadas con el propio edificio y los lugares más emblemáticos de Nueva York. En una sola visita a estas nuevas instalaciones nos hará entender mucho mejor la historia de la ciudad y de sus barrios, además es el único observatorio de la ciudad que abre de noche, hasta las 2 de las madrugada.

Otro clásico es el Top of the Rock, el mirador situado en el Comcast Building que forma parte del complejo Rockefeller Center, y que cuenta con la gran ventaja de que al estar situado en medio de Manhattan ofrece una extraordinaria panorámica de toda la ciudad y Central Park. Para muchos es el mejor mirador de la ciudad, pero como yo digo: ¡Para gustos los colores!

Pero el observatorio más reciente de la ciudad es el One World Observatory , situado en el edificio más alto de Nueva York, el One World Trade Center, está en el distrito financiero no muy lejos de donde antes estaban las desaparecidas Torre Gemelas del World Trade Center. El observatorio lo conforman 3 pisos del edificio, del 100 al 102, ofrece una visión 360 grados de la ciudad de Nueva York y estados limítrofes. Un consejo, estate atento a la apertura de las puertas del ascensor al llegar al piso 102 porque tendrás una imagen y experiencia que nunca olvidarás. Si destacar que este observatorio no tiene zona al aire libre, como sucede en el resto de observatorios, sino que todo es entre las paredes del edificio por lo que quita expectación al no poder sentir desde lo alto el latir de la gran ciudad. Sí procura hacer la reserva de tu entrada y así evitar largas colas de espera. 

Pero en Nueva York ofrecer las mejores vistas no deja de ser algo más que competitivo y cuando los diseñadores de edificios se ponen a ello no dejan de pensar como sorprender aún más incorporando espacios de observación cada día más innovadores. Un ejemplo de ello será el nuevo mirador en lo más alto del edificio 30 Hudson Yards que promete ser un “must” de la ciudad. Se llamará Edge (el filo) y será un espacio que sobresale 20 metros del edificio y se abre al vacío en el piso 100 a una altura de 335 metros. Para acceder al mirador Edge se tendrá que tomar un ascensor que en menos de un minuto nos llevará a vivir una de las experiencias más emocionantes de la ciudad como es caminar, si te atreves, por la parte de suelo de cristal y tener la sensación de estar volando  sobre Manhattan.

Y aunque todavía no se puede acceder al mirador Edge, si podemos ir a conocer el barrio de Hudson Yards en el que incluso podremos visitar un trocito de nuestra España en el Mercado Little Spain, un mercado español de moda en el barrio de moda. Este nuevo mercado creado por los chefs españoles José Andrés y los hermanos Ferrán y Albert Adrià, está situado a la altura de la calle 30 con la Décima Avenida. Aprovecha esta visita para reponer fuerzas y darte un homenaje a base de tapas o cocina española, en la que tampoco faltan las bravas o unos churros que, acompañados de chocolate o café, causan furor en pleno Manhattan. 

Música, musicales y mucho arte

La música marida perfectamente con la Navidad y, aparte de los alegres villancicos que se escuchan en las calles, plazas, centros comerciales y tiendas, puedes elegir acudir a alguna ópera, concierto o musical de Broadway.

Si optas por la ópera The Metropolitan Ópera durante diciembre y primeros días de enero ofrece una interesante programación. Si tienes suerte de conseguir entradas para la Gala de Fin de Año del Met (New Year´s Eve Gala), aparte de considerarte un ser privilegiado te envidiaremos pues va a poder asistir a una experiencia única que seguro nunca olvidarás. La gala que, además de la representación, incluye una espectacular cena y baile, este año cuenta con un concierto-recital de la gran soprano Anna Netrebko que ofrecerá un bello repertorio con piezas de Puccini.

Ahora bien, sino dispones de entradas para la Gala de Fin de Año, hay otras representaciones en cartel (consulta cartelera) como Der Rosenkavalier (El Caballero de la Rosa) de Richard Strauss, la Flauta Magica de Mozart o Wozzeck de Alban Berg.

Otro de los grandes espacios neoyorkinos referentes de la música clásica y de grandes recitales o ballet es el coqueto teatro Carnegie Hall, en pleno Manhattan en el 871 de la Séptima Avenida, en el que hasta final de año acoge varias representaciones y conciertos que abarcan desde la música sacra, hasta operetas, recitales, etc. Si te sugerimos consultar el calendario de representaciones.

Y si hay una ciudad en el mundo donde el género del Musical es líder esa es Nueva York. En los teatros de Broadway año tras año se representan icónicos musicales como El Rey León, Wicked, Alladin, Chicago, Tootsie, Frozen y un largo etcétera al que se han ido incorporando últimamente otros como Moulin Rouge, The Tina Turner Musical o Jagged Little Pill basado en el álbum musical de la cantante canadiense Alanis Morissette. En tu visita navideña no dejes de ver uno de los musicales en cartel, es otra de las grandes experiencias navideñas.

Mucho arte

Nueva York es la ciudad donde se reúnen todas las referencias artísticas y  se presentan las últimas tendencias que surgen. Los clásicos museos siempre son una buena oportunidad para ver las grandes obras y exposiciones temáticas puntuales. El Metropolitan Museum (MET) junto con el Guggenheim Museum, el Museo de Historia Natural y el MoMA son grandes espacios de cultura y conocimiento. Este último el MoMA, Museo de Arte Moderno ha sido recientemente renovado abriendo sus puertas el pasado 21 de octubre tras haber estado cerrado por reformas para poder ofrecer 5000 metros cuadrados más de exposición. El MoMA no deja de ser siempre una apuesta segura.

Pero aunque en Nueva York ofrece más de 100 museos, 60 de ellos solo en la isla de Manhattan, hay algunos que son auténticas exquisiteces y que pasan desapercibidos hasta que alguien te dicen que existen. Hoy os quiero hablar de dos de esas exquisiteces. La primera es la Frick Collection, pequeño museo situado en la calle 70 de Manhattan, frente a Central Park y muy cerca del Met, nacido gracias al magnate de la industria del acero Henry Clay Frick, quien lego su residencia neoyorkina con objeto de albergar una extraordinaria colección de arte, de diferentes épocas, pero entre los que destacan obras preferentemente retratos, bodegones y paisajes de antiguos maestros pues al magnate le gustaba rodearse de temas relajantes además de mobiliario, esculturas en bronce, objetos de plata, esmaltes y porcelanas que también forman parte de la exquisita colección. Entre las obras expuestas algunas de maestros españoles: Velázquez, El Greco, Murillo, Goya, etc. 

Otra joya en lo que se refiere a museos curiosos es The Cloisters (que significa los claustros en español). Este museo es una de las sedes del Metropolitan Museum, ubicada en Fort Tryon Park en el Norte de la isla de Manhattan en una colina con vistas al Hudson, dedicado al arte medieval. Quien nos iba a decir que en pleno Nueva York podríamos encontrarnos un gran espacio natural en el que en torno a cinco claustros traídos piedra a piedra desde varias abadías medievales de Francia y España se configuran una serie de salas con exposición de objetos y obras medievales. El entorno del museo está muy bien logrado gracias a los jardines plantados conforme a la información obtenida de manuscritos medievales.

La ciudad de Nueva York, como yo digo, es la urbe siempre cambiante, donde siempre pasan cosas, donde cada vez que vas a visitarla ofrece algo nuevo e interesante. Una ciudad cosmopolita y viva que se renueva cada día, y no solo en Navidad.

Decía donde a veces pasan cosas como el renacer de uno de los iconos de la ciudad: la Apple Store más famosa del mundo sobre la Quinta Avenida que no cierra ningún día del año. Si ha tenido que cerrar durante dos largos años para que podamos acceder a ella por el gran cubo de cristal que da acceso a la tienda y que ahora cambia de colores. No te pierdas la experiencia pero, eso si, las novedades que veas espera a comprarlas a tu regreso a Madrid en cualquier de los centros de El Corte Inglés.

Pero en Nueva York también ocurren hechos que, a mi, me producen mucha tristeza, como es la desaparición, después de 40 años de trayectoria, de un referente gastronómico gourmet como Dean & DeLuca, ese extraordinario lugar donde yo y mi familia solíamos desayunar durante nuestra estancia en la ciudad.

Los establecimientos que formaban parte de la cadena de delicatessen han tenido que cerrar por motivos económicos. Si nos quedará su recuerdo de lo que representaban en materia gastronómica como obra de arte, hedonista, fashion y chic. Echaremos de menos esos vasos donde nos servían el café para llevar o esas bolsas de papel con letras impresas de la marca que fueron las primeras bolsas ecológicas y que representan todo un estilo de vida, además de servir para llevar nuestro croissant reciente o sándwich.

Fin de Año en Times Square. Algunos consejos a tener en cuenta

Si te encuentras en Nueva York en Fin de Año no dejes de vivir la experiencia de celebrar la llegada del nuevo año 2020 en Times Square, una de las celebraciones más emblemáticas del mundo.

Nueva York despide a la Navidad bajo los fuegos artificiales, mientras que las multitudes toman Times Square… nunca mejor dicho. Y aunque el termómetro marque  bajo cero, y sientas la presencia de un pingüino, la noche y el ambiente arropa a los visitantes que desean ver cómo la bola del edificio One Times Square se eleva a las 18:00 horas y más aún para verla caer a las 23:59 en su descenso de 60 segundos para dar la bienvenida al nuevo año.

Si eres afortunado y te alojas en un hotel, o tienes reserva en un restaurante, de la zona donde se lleva a cabo el Ball Drop y tienes una vista privilegiada del evento ya te puedes armar de paciencia si quieres lograr un buen lugar para ver caer la Bola. Muchos son los que toman posiciones desde primera hora de la tarde para lograr ver el ceremonial desde un lugar privilegiado. Los lugares con mejor visibilidad son la calle Broadway (desde la calle 43 hasta la 50) y la Séptima Avenida (hasta la calle 59).

A medida que Times Square se va llenando de personas, se van cerrando las calles de acceso y la policía se encarga de no permitir la entrada en la zona. Un consejo para aquellos que estén alojados en un hotel o que tengan reserva en un restaurante para cenar que llevéis consigo (durante todo el día), además del pasaporte, comprobantes como carta y llave del hotel o de la confirmación de la reserva del restaurante, en los que se detalle claramente tu identidad de que es a tu nombre.  Si no lo llevas contigo

“sorry” porque la Policía – por mucho que intentes convencerles – no te dejarán pasar. Lo mejor será quedarte en la zona o en tu hotel descansando o si tienes reserva para cenar llega al lugar con mucha antelación. 

Pocos edificios de Times Square tienen vistas a la caída de la bola y si la tienen deberá dártelo por escrito Live Ball Drop View. Te recomendamos seguir los consejos que te den en tu hotel o en el restaurante donde hayas hecho la reserva y, si vas por libre ve muy bien abrigado (sino lo lamentarás), lleva agua y comida (sino quieres moverte del sitio que hayas conseguido) y no bebas mucho pues no podrás ni ir al baño.

Pero en Nueva York hay otros muchos lugares, hoteles, restaurantes, fiestas privadas y teatros, donde celebrar Fin de Año y en ellos se puede ver caer la bola de Times Square por la televisión y eso si mucho más calentitos.

En enero volveremos con otro programa de “Viaja con Estilo” sobre Nueva York para daros a conocer muchas más novedades y todo lo que ofrece la ciudad para disfrutar en invierno. ¡Hasta pronto Nueva York!

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