Comienza un año, hace tiempo hacía balances tanto de mis previsiones económicas y bursátiles, como de las personales, este, y desde hace unos meses, me ha dejado en una situación donde realmente poco tengo que aportar.
En lo personal 2025 no ha sido un buen año, sobre el papel, un año horrible, la realidad (y aquí es donde empiezo a dudar de casi todo) es que cuando muere alguien, un padre, que lleva tiempo buscando que llegue ese momento, la sensación es de alivio, y claro está, sentimiento encontrados, ese alivio es propio de alguien que no tiene sentimientos, o alguien que por mi edad, empieza a relativizar todo y ser demasiado objetivo y pragmático.
En la parte financiera sucede lo mismo, 3 largos años ejerciendo de conservador, esperando un crack y tras este 2025, teniendo claro que me equivoco, que no se mucho, o mas bien nada sobre como funcionan los mercados, y que poco puedo aportar, sentimientos encontrados.
Pero la realidad, la mía, es que me importa tres narices ( de nuevo propósito de este año, no decir palabras malsonantes, y menos aúne escribirlas), lo que piensen los demás sobre mi duelo, sobre lo que hice, lo que he hecho y haré, siempre podría haber hecho mas, pero hice lo que creía que debía hacer, y sinceramente, no me arrepiento. Pues misma filosofía en este mundo de mercados alcistas perpetuos, podría subirme a carros indexados, podría decir “como comentamos” pero ni lo he hecho ni lo haré, tengo mis principios, y salvo necesidad, los seguiré teniendo.
Los mercados son la mayor farsa desde hace un siglo, si alguien cree que los bancos pueden subir en este país un 100% en un año, y que sea algo lógico, esperado y justificado, es que no tiene ni idea de nada, obviamente puede indexarse, puede ser perpetuamente alcista en bancos españoles y sonar la flauta una de cada 50 veces o puede comentarme que la IA será el futuro y valdrá miles de billones, ni lo se, ni lo demuestra, los balances, dicen lo contrario. La economía no va bien, la macro tampoco, el consumo no crece, crece el coste, los sueldos no crecen, la inflación no se mide correctamente desde hace décadas, la deuda está incontrolada, pero… la bolsa sube, perfecto, no pienso participar de ese, si tomamos el Ibex como referencia, esa subida del 70% en estos tres años que vengo renegando de mercados y de la RV/RF mundial.
Las criptomonedas ni las comento, el sistema de pagos del futuro, no es mas que un medio de pago de cualquier cosa que tenga que ver con blanqueo, bloqueos, armas, drogas, prostitución… mucho mejor un pendrive que una maleta. Por lo que solo queda esperar.
El fondo que refleja mi filosofía este año ha hecho un +3%, en 3 años un 8,2%, frente a un 62% del Ibex, me es indiferente. Tenía un gestor de mi antigua etapa que todo el mundo criticaba por ser fiel a un modelo de inversión, perdía, y lo hacía de forma casi constante año tras año, pero lo justificaba y defendía, amen, si quieres un fondo indexado no necesitas un gestor.
Voy a cambiar mi idea al respecto, no, y no lo voy a hacer porque realmente no hay balance que justifique estas valoraciones, no hay análisis de riesgos que otorgue a un país como España un diferencial en su deuda que no supera a la inflación, están prestando dinero gratis a este gran país, no hay sentido alguno en todo esto, pero sucede, y si sucede, uno no se opone, pero comulgar, ni en sueños.
Siempre hay cosas, algunas comento, pero muy puntuales, pesca de paciencia la llamo, y repito, me importa 0, como bien decía Sabina, siempre de “los nacidos para perder” antes que no ser consecuente con lo que creo.
Me disperso, a lo que íbamos, si no comento, no escribo y no tengo muchas ganas de compartir pensamientos en alto, es porque este mundo me gusta cada vez menos, bueno, el mundo no, la gente. Y eso os incluye a la mayoría, por otro lado esto me sirve de terapia, y últimamente la necesito mas que nunca, por lo que quizá me auto sorprenda, en momentos de debilidad pasa por mi cabeza volver a ser activo en redes y comentar sobre empresas, mercados, operaciones… otras escribir al menos algo una vez por semana, y las menos, volver a mendigar 2 horas de radio ya no semanales, mensuales… pero basta con ver un telediario, leer prensa o rematar con diez minutos de twitter, que se me quitan las ganas, el raro no encaja, y aquí en esta película, el raro soy yo, de eso no tengan dudas.
