Todo el mundo trata de parecer mas joven, yo trato de envejecer con clase y dignidad, las diferencias pueden ser apreciables o por el contrario confundirse un objetivo con otro, gente que piensa que cuidarse, vestirse bien, tratar estar en forma y además parecerlo, es una forma de parecer mas joven, y lo es, pero no es un objetivo. Aquí radica la diferencia, en mi caso, no quiero parece mas joven, quiero verme bien a mi edad, lo mejor posible, pero asumiendo mi edad y condición. Los 50 no son los nuevos 30 ni 40 ni nada por el estilo, los 50 son los 50, como los 60 serán los 60, y agradecido y encantado de llegar a ellos. No pretendo hacer cosas de tipos de 40, tampoco pretendo ser uno de ellos, tengo 54 y realmente, encantado de tenerlos. Envejecer con dignidad es infinitamente mas difícil que parecer mas joven, podemos engañar al ojo humano, pero engañarnos a nosotros es mucho mas complicado, y mentirse a uno mismo realmente me parece poco menos que de idiotas. 

Ejemplos de como envejecer con dignidad, Sean Connery, Fernando Schwartz, Paul Newman, Robert Redford… Ninguno ha pretendido en ningún caso parecer mas joven de lo que era, simplemente pretendía ser el mismo, clase, dignidad y sobre todo ser un referente. Ahora mismo, referentes quedan pocos, George Cloony… ya que el eterno Sr Pitt pese al regalo de la genética, ya parece un balón Mikasa en las distancias cortas. 

Envejecer es fácil para el que siempre ha parecido mayor, en mi caso tengo canas desde los 35, por lo cual siempre he parecido mayor. Reconozco que tuve un ataque “forever Young” y tome la decisión de teñirme las canas en una ocasión, creo que ha sido el momento mas autobochornoso de mi vida, me sentí tan ridículo viendo como aquel señor parecía un marinero jubilado con el pelo al sol y tono amarillo caoba en el mismo, que en 48 horas había vuelto a mi ser normal, ser viejo o parecerlo, me es indiferente. 

Es cierto que como ya he dicho, no soy muy de ligar, menos aún de buscar el amor en brazos de jóvenes mujeres que me quieran por lo que tenga, perdón soy… y eso supongo que ayuda, no tengo que impresionar a nadie salvo a mi mismo. 

Ver a un tipo que ronde los 80, en una cafetería, hojeando un periódico, formato papel siempre, un café humeante, un traje elegante a la par que informal, unos zapatos impolutos y un reloj con historia y solera, y realmente, que se quite cualquier actor, cantante o similar que vuelve locas a madres e hijas por igual, yo quiero ser el señor del periódico. 

Dicho esto, tomo todo tipo de vitaminas, cremas o productos que me permitan verme mejor, que no verme mas joven, repito, no es lo mismo. 

Y sigo venerando a mi admirado Sr Schwartz, y sigo pensando, ojalá escribiera como el, lo intento, y sobre todo, ojalá algún día alguien me permita hacer Estilo y Finanzas en una emisora de nuevo, emulando “lo + Plus”, ojalá tuviera a Ana Siñeriz de compañera, y hasta aquí, porque al señor Pradera ni en pintura. 

Esto lo escribo porque ayer vi a un grupo de tipos de mi edad con pinta de 35 y aspecto de narcotraficantes de 55, chicas de 25, local de 30 y actitud de 18, y no pude mas que tras mirarme como si fuera el fiscal de el Sr Ábalos, reflexione y no pude mas que alegrarme. Soy un señor de 54, mayor y orgulloso de serlo, señor de traje, zapato impoluto, pañuelo en el bolsillo y canas, muchas. 

Ya lo he contado en otras ocasiones, esta web, el programa, esta idea surgió de ese concepto, envejecer con dignidad y con orgullo, y sobre todo con clase. 

Cada uno que haga lo que quiera, pero si buscan aquí cierta actitud o cuanto menos, empatía por lo que escribo o pienso, envejecer es un lujo, siempre que se haga con salud, ilusión, objetivos y siendo consciente de que los 50 no son los nuevos nada, los 50, son los 50 años. 

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